Hepatitis B

22/3/2021
Tambien conocido como:

Aspectos Generales

¿Por qué hacer el análisis?

Para detectar, diagnosticar y/o seguir la evolución de una infección por el virus de la hepatitis B (VHB); para determinar si la vacuna contra la hepatitis B ha producido el grado adecuado de inmunidad y en ocasiones, como orientación al tratamiento y también valorar su eficacia.

¿Cuándo hacer el análisis?

Si se presentan factores de riesgo para contraer la infección por el VHB o si se tienen signos o síntomas de una infección por el VHB, como ictericia o niveles elevados de aspartato aminotransferasa (AST) antes de realizar un tratamiento inmunosupresor o una quimioterapia, valorar si el paciente puede haber estado expuesto al VHB. Si se está siendo tratado por una infección por el VHB y cuando su médico está considerando administrarle la vacuna contra la hepatitis B y no está claro si el paciente tiene inmunidad.

¿Qué muestra se requiere?

La determinación se realiza a partir de una muestra de sangre venosa.

¿Es necesario algún tipo de preparación previa?

Para esta prueba no se necesita ninguna preparación especial.

¿Qué es lo que se analiza?

Las pruebas de la hepatitis B permiten detectar si existe o ha existido una infección por el virus de la hepatitis B (VHB). Pueden detectarse proteínas víricas (antígenos), o los anticuerpos producidos en respuesta a la infección o material genético (Ácido desoxirribonucleico (ADN) del virus. El patrón de resultados obtenidos permite identificar una infección activa o conocer el estado inmunitario del individuo como consecuencia de una exposición anterior al VHB.

Una hepatitis se caracteriza por inflamación y aumento del tamaño del hígado. Puede ser debido a varias causas, entre las cuales destaca la infección por diversos virus. El VHB es uno de los cinco virus causantes de hepatitis víricas; los otros cuatro son los virus A, C, D y E.

El VHB se transmite por contacto con sangre u otros fluidos biológicos de una persona infectada. La exposición puede tener lugar por ejemplo, compartiendo jeringuillas entre consumidores de drogas por vía intravenosa o por mantener relaciones sexuales sin protección alguna. Las personas que viven o viajan a áreas en las que la hepatitis B es prevalente están expuestas a mayor riesgo. Las madres pueden pasar la infección a sus bebés, normalmente en el momento del parto o poco después del nacimiento. El VHB no se transmite por cogerse de las manos, al toser o al estornudar. No obstante, una vez fuera del organismo, el virus puede sobrevivir hasta una semana, incluso en sangre seca, y por este motivo puede transmitirse entre personas si se comparten maquinillas de afeitar o cepillos de dientes.

Muchas personas infectadas por el VHB desconocen que lo están. Se dispone de una vacuna para prevenir la hepatitis B. La vacunación sistemática en la infancia se implementó en 1991 y por este motivo según los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), los casos de hepatitis B han disminuido significativamente.

La evolución de la hepatitis puede variar desde una forma leve que dura unas pocas semanas hasta una forma crónica más grave que dura años. Algunas veces, la infección crónica por el VHB acarrea complicaciones graves como cirrosis o cáncer de hígado. Entre las formas o estadios de la hepatitis B se incluyen:

  • Infección aguda - presencia de signos y síntomas típicos, con pruebas de cribado positivas para VHB.
  • Infección crónica - infección persistente en la que las pruebas de laboratorio detectan el virus, y se acompaña de inflamación del hígado
  • Estado de portador (inactivo) - infección persistente pero sin inflamación hepática; un portador es una persona que aparentemente goza de buena salud pero alberga el virus y potencialmente puede infectar a otras personas
  • Infección resuelta o inactiva - ya no existe ninguna evidencia de infección; las pruebas de detección del ADN y del antígeno del virus son negativas y tampoco existen ya signos ni síntomas de inflamación del hígado (a pesar de que muchas veces el virus permanece en un estado latente o inactivo en el hígado)
  • Reactivación - se detecta nuevamente infección por el VHB con lesión hepática en una persona que era portadora o que había conseguido vencer la infección; este estado suele detectarse en personas que reciben quimioterapia, o tratamiento inmunosupresor por tener enfermedades autoinmunes, o a consecuencia de un trasplante de un órgano. También puede ocurrir durante el tratamiento de la hepatitis C (VHC) en personas que también estuvieron expuestas al VHB en el pasado.

A pesar de ser una infección potencialmente grave, la infección aguda por el VHB en adultos suele actualmente resolverse por sí sola en la mayoría de casos. Los bebés y los niños tienden a desarrollar más fácilmente una forma crónica de la infección; alrededor de un 90% de bebés infectados evolucionará hacia una forma crónica de la infección. Entre el año y los cinco años de edad, el riesgo de desarrollar una forma crónica de la infección disminuye entre un 25% y un 50%. Por encima de los 6 años, tan solo entre el 6% y el 10% de las infecciones por el VHB pasan a ser crónicas.

La mayor parte de las personas con una forma crónica de la infección por el VHB no presenta síntomas. Los signos y síntomas de la hepatitis B aguda son muy similares a los de otros tipos de hepatitis e incluyen fiebre, cansancio, náuseas, vómitos e ictericia. En una hepatitis aguda se produce un daño hepático y el hígado no es capaz de funcionar de manera normal. No puede procesar toxinas o productos de desecho del organismo como la bilirrubina. Durante la enfermedad, los niveles de bilirrubina y de los enzimas hepáticos en sangre pueden aumentar. Si bien estas pruebas indican al médico que puede existir una hepatitis, no aportan información acerca de la vía de transmisión de la misma. Para conocer la causa de la infección se debe recurrir a pruebas específicas.

Preguntas Comunes

¿Cómo se utiliza?

Las pruebas de la hepatitis B se pueden emplear con distintas finalidades. Algunas de ellas detectan anticuerpos producidos en respuesta a la infección por el virus de la hepatitis B (VHB); algunas detectan antígenos producidos por el virus y otras detectan el ADN vírico.

A continuación se enumeran los principales usos de las pruebas del VHB:

  • Para detectar una infección aguda por el VHB - antígeno de superficie del VHB (HBsAg), anticuerpo de tipo IgM frente al antígeno del core del VHB (anti-HBc, IgM). Es posible que se soliciten junto con pruebas específicas para hepatitis A y para hepatitis C
  • Para diagnosticar una forma crónica de la hepatitis por VHB
  • Para monitorizar una hepatitis crónica por VHB y su tratamiento
  • Para detectar una infección por VHB, previamente resuelta, en pacientes inmunocomprometidos, es decir con un sistema inmune inmunodeprimido y por tanto con un mayor riesgo de que el virus pueda reactivarse.

Algunas otras razones secundarias por las que se realizan estas pruebas incluyen: el cribado de la infección de la hepatitis B en poblaciones de riesgo o en donantes de sangre, determinar el estado de portador, detectar infecciones previas y determinar la inmunidad alcanzada después de la vacunación.

Normalmente se usa un conjunto de pruebas para determinar la causa de unos signos y síntomas agudos mientras que posteriormente, una vez diagnosticada la infección, se emplea otro conjunto de pruebas para monitorizar una posible progresión de la enfermedad, para detectar una infección crónica y/o un estado de portador.

En la tabla siguiente se resumen las distintas pruebas de seguimiento que se pueden realizar después de que las pruebas iniciales detecten una infección por VHB

pesar de que estas pruebas son específicas para el VHB, pueden utilizarse otras pruebas de función hepática como ALT, AST y GGT para monitorizar la evolución de la enfermedad. En algunos casos es necesario realizar una biopsia hepática para evaluar el alcance de la lesión.

¿Cuándo se solicita?

Las pruebas específicas para el virus de la hepatitis B se utilizan cuando aparecen signos y síntomas asociados a hepatitis aguda, para determinar si se deben realmente a una infección por el VHB. Entre los signos y síntomas se incluyen:

  • Fiebre
  • Cansancio
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas, vómitos
  • Dolor abdominal
  • Orina oscura
  • Heces descoloridas
  • Dolores articulares
  • Ictericia

Las pruebas de la hepatitis B pueden solicitarse cuando otras pruebas como ALT y/o AST están alteradas. A veces, así es como se detectan ciertos casos de hepatitis agudas, ya que cursan con síntomas leves que podrían confundirse con los de la gripe. En el caso de las hepatitis crónicas, es más frecuente que no se presenten signos ni síntomas y por ello lo habitual es detectar la infección cuando las pruebas anteriormente citadas están alteradas.

HBsAg puede solicitarse como herramienta de cribado cuando una persona se encuentra dentro de alguna de las categorías de alto riesgo para desarrollar una hepatitis B crónica. Desde Septiembre del 2017, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan realizar la prueba HBsAg a:

  • Profesionales sanitarios
  • Personas nacidas en áreas con prevalencia de HBsAg superior al 2% (por ejemplo, Asia y África)
  • Personas no vacunadas cuyos progenitores proceden de áreas con prevalencia de HBsAg mayor al 8%
  • Varones homosexuales
  • Personas con elevación de los niveles de enzimas hepáticos (ALT y AST) sin causa aparente
  • Personas con algún problema médico concreto que supone un estado de inmunosupresión, como receptores de órganos
  • Embarazadas
  • Recién nacidos de mujeres infectadas por el VHB
  • Personas en contacto íntimo con infectados por el VHB
  • Personas infectadas por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o por el VHC
  • Consumidores de drogas
  • Personas que están en prisión

Las pruebas de la hepatitis B pueden realizarse regularmente cuando se monitorizan infecciones crónicas por el VHB. HBsAg y HBeAg suelen medirse cada seis a doce meses, ya que en algunas personas HBeAg desaparece por sí solo (más raramente HBsAg). En personas tratadas por una infección crónica por el VHB se pueden emplear HBeAg y el ADN del virus para conocer si el tratamiento está siendo eficaz.

¿Qué significa el resultado?

Las pruebas para la hepatitis B pueden solicitarse individualmente, aunque a menudo se solicitan combinadas, en función del motivo que causa su solicitud. Los resultados de las pruebas se interpretan conjuntamente. A veces, el significado que puede tener un resultado depende totalmente del resultado obtenido en otra de las pruebas. Es importante destacar que no todas las pruebas se realizan en todos los individuos.

En la tabla siguiente se resumen algunas interpretaciones a algunas de las posibles combinaciones de estas pruebas.

*Nota - algunos tipos (cepas) del virus de la hepatitis B (VHB) no producen antígeno "e". En áreas en las que estas cepas son frecuentes (Asia y Medio Oriente) la determinación de HBeAg no muestra mucha utilidad. En tales casos, un resultado negativo de HBeAg no significa necesariamente que el antígeno no esté presente o que la persona no tenga la infección; podría ser que el individuo se hubiera infectado con una cepa de las que no produce el antígeno "e".

Monitorización del tratamiento de la infección crónica - si los resultados indican que existe una hepatitis B crónica, el individuo se puede beneficiar de tratamiento, y la eficacia del mismo puede monitorizarse con HBe-Ag, anti-HBe y ADN del VHB.

si durante el tratamiento HBe-Ag se negativiza y anti-HBe es positivo, el tratamiento será seguramente eficaz y se podrá interrumpir al cabo de unos 6-12 meses.

con la prueba de ADN del VHB se mide la cantidad de virus presente en sangre. Un resultado elevado indica normalmente que el virus se está replicando y que el tratamiento no es efectivo. Un resultado bajo o por debajo del límite de detección de la técnica indica que el virus no está presente en sangre o que se encuentra en una cantidad tan baja que no puede detectarse. Esto suele indicar que el tratamiento ha sido eficaz, sin embargo el virus puede reactivarse si el tratamiento se suspende.

¿Hay algo más que debería saber?

Una infección por el VHB puede lesionar al hígado y transmitirse a otras personas a pesar de que no se tengan síntomas. Es por este motivo que se recomienda la realización de las pruebas en caso de posible exposición al VHB.

En los bancos de sangre se realiza un cribado del ADN del VHB, del antígeno de superficie (HBs-Ag) y del anticuerpo del core (anti-HBc) a todas las unidades de sangre donadas. En caso de reacciones positivas, se informa a los donantes de sangre implicados y se les recomienda que acudan al médico para que valore su estado de salud.

En caso de haber resultado expuesto al VHB, la administración en las primeras 24 horas de una dosis de inmunoglobulina de la hepatitis B (HBIG) evita la infección.

Existe también una prueba que permite determinar la cepa concreta del VHB causante de la infección; se trata del genotipo o genotipado del virus de la hepatitis B. No obstante, se emplea esencialmente con finalidades de investigación.

¿Es necesario realizarse todas estas pruebas ante la posibilidad de estar infectado por el virus de la Hepatitis B (VHB)?

No. El médico determinará qué pruebas son las apropiadas, según los síntomas y la historia clínica.

Enlaces

Pruebas:

Estados fisiológicos y enfermedades:

Revisiones generales:

En otras webs:

Bibliografía

Este artículo está basado en las fuentes bibliográficas que se citan a continuación, así como en la propia experiencia del Comité de expertos y revisores de Lab Tests Online. Además, este apartado es revisado periódicamente por el Consejo Editorial, con el fin de mantenerlo actualizado.

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Fuentes utilizadas en la revisión actual

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