Cribado de niños (2-12 años)

22/3/2021

En qué consisten las pruebas de cribado?

Las pruebas de cribado de laboratorio permiten identificar a las personas que presentan mayor riesgo de desarrollar un trastorno o enfermedad antes de que aparezcan los síntomas, o incluso conocer que podrían estar en riesgo para poder tomar medidas preventivas. Por ello, constituyen un aspecto importante en el ámbito de la medicina preventiva.

Estas pruebas permiten detectar las enfermedades en sus fases más tempranas y en estadios en los que puede ser más fácil aplicar un tratamiento. Por lo tanto, son muy interesantes para las enfermedades graves que tienen tratamiento, ya que la detección de la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas aporta un gran beneficio al individuo afecto.

Por ello, dichas pruebas tienen que ser sensibles, consiguiendo identificar a todos los individuos con una enfermedad determinada. Muchas de las pruebas realizadas normalmente en los controles rutinarios de salud son pruebas de cribado, como por ejemplo, la prueba del colesterol o la citología vaginal. En el caso de los recién nacidos, también se realizan una serie de pruebas de cribado al nacer.

Un resultado positivo en una prueba de cribado, a menudo obliga a realizar estudios adicionales con pruebas más específicas. Este aspecto es importante para poder descartar o excluir correctamente a las personas que no tengan la enfermedad, o para confirmar el diagnóstico en aquellas que la tienen.

Una prueba diagnóstica también podría emplearse como una prueba de cribado, aunque su principal finalidad sea la de confirmar un diagnóstico cuando existen signos, síntomas u otra evidencia de que se padezca una enfermedad concreta.

Niños (2 a 12 años)

Si no hay síntomas de enfermedad, lo habitual es no realizar pruebas a los niños. Sin embargo, se les debe ayudar a desarrollar hábitos de vida saludables, como llevar una adecuada alimentación y una vida activa, con el objeto de prevenir los problemas de salud graves y costosos cuando se hagan mayores. Por ejemplo, ayudar a perder peso a un niño con sobrepeso u obeso puede prevenir la diabetes y la enfermedad cardiaca en los años posteriores.

La siguiente sección proporciona información del cribado de algunas enfermedades que se suelen hacer a los niños. Se explican las recomendaciones de los diferentes expertos sobre las pruebas de cribado aplicables a los niños y realmente hay consenso en algunas áreas, pero no en todas. Por lo tanto, cuando tomes con tu médico las decisiones al respecto, es importante que consideres el estado de salud del niño y sus factores de riesgo, ya que no todos los niños precisan realizarse todas las pruebas descritas posteriormente.

Si deseas más información acerca de la prevención de enfermedades y de los pasos necesarios para mantener un buen estado de salud para tu familia, acceda al artículo bienestar y prevención en la era de la responsabilidad del paciente por su salud.

Anemia por déficit de hierro

El hierro es un elemento imprescindible para el correcto desarrollo del niño. Cuando un niño no consume la suficiente cantidad de hierro puede desarrollar una anemia por déficit de hierro o anemia ferropénica. Esta anemia a su vez puede ocasionar un retraso mental y motor, así como trastornos del comportamiento que pueden persistir una vez que ya se han normalizado los valores de hierro. Las consecuencias a largo plazo del déficit de hierro en un niño se pueden traducir en disminución de las habilidades motoras, problemas de la conducta en casa y en la escuela, así como en un bajo rendimiento escolar.

Existen otras causas de deficiencia de hierro, como las pérdidas importantes de sangre, enfermedades genéticas, infecciones crónicas o cualquier situación que impida la correcta absorción de hierro a nivel intestinal (por ejemplo: por el efecto de una medicación o por enfermedades crónicas como la celiaquía).

Recomendaciones

La American Academy of Pediatrics (AAP) y otras instituciones científicas como los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomiendan realizar un cribado del déficit de hierro en los niños si presentan factores de riesgo, o si pertenecen a alguna población de elevado riesgo.

Para diagnosticar una anemia ferropénica por déficit de hierro, se emplean varias pruebas. Se puede realizar el cribado con la hemoglobina y el hematocrito solicitando un hemograma, y posteriormente solicitar pruebas más específicas relacionadas con el metabolismo férrico.

En los niños, los factores de riesgo para el desarrollo de una anemia ferropénica incluyen:

  • Padres inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo.
  • Entorno familiar con pocos ingresos económicos o lindando la pobreza.
  • Antecedentes de:

      -Toma de fármacos que interfieren con la absorción del hierro a nivel intestinal.

      -Pérdidas masivas de sangre.

      -Dieta pobre en hierro.

En función del entorno, el cribado del déficit de hierro puede realizarse de manera sistemática a todos los niños. En otros casos, el cribado depende de la edad, de los signos y síntomas o de la presencia de factores de riesgo.

Enlaces

En otras webs:

MayoClinic. Deficiencia de hierro en los niños: consejos de prevención para los padres

Colesterol elevado

Última revisión el 17.06.2024

Ya en la niñez, el colesterol y otras sustancias grasas conocidas como lípidos empiezan a acumularse en las arterias, convirtiéndose en placas que estrechan la luz arterial. Durante la edad adulta, la acumulación de placas y los problemas de salud derivados, no solamente se dan en las arterias que llevan sangre al corazón, sino también en todas las arterias del organismo, se trata de un problema conocido como aterosclerosis. Las enfermedades de tipo cardiovascular (cardiaca y del sistema circulatorio) representan la primera causa de muerte en España y la cantidad de colesterol en la sangre se relaciona directamente con la probabilidad de sufrirlas.

La evidencia científica demuestra que los procesos biológicos que preceden al infarto agudo de miocardio y a la enfermedad cardiovascular se empiezan a desarrollar durante la infancia, a pesar de que los signos y síntomas no aparezcan hasta pasadas unas décadas. Los expertos recomiendan realizar actividad física y tener hábitos dietéticos saludables desde la infancia y la adolescencia, limitando apropiadamente la ingesta de colesterol, de grasas saturadas y de grasas trans, para proteger al niño frente a problemas de tipo cardiovascular en su etapa de adulto.

Identificar de forma precoz y controlar la hipercolesterolemia durante la niñez reduce sustancialmente el riesgo futuro de enfermedad cardiovascular.

Recomendaciones

Con el objetivo de empezar precozmente la prevención de la enfermedad cardiovascular, en las últimas guías de la American Academy of Pediatrics (AAP) se recomendaba hacer un cribado rutinario de enfermedad cardiovascular en los niños, realizando un perfil lipídico. El perfil lipídico incluye la medida de colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos. Se puede calcular la cantidad de colesterol no-HDL sustrayendo el colesterol HDL del colesterol total.

La AAP recomienda específicamente:

  • Entre 2 y 8 años de edad:

     -No es necesario el cribado rutinario, excepto si existen factores de riesgo.

     -Si el niño presenta un incremento del riesgo: realizar un perfil lipídico en ayunas en dos ocasiones durante el        período en cuestión.

  • Entre 9 y 11 años de edad:

      -Cribado universal: aunque no existan factores de riesgo, se debe realizar un perfil lipídico durante este         período de la vida.

      -Si alguno de los resultados es motivo de preocupación, debe repetirse el cribado en dos ocasiones durante el         período en cuestión.

En el caso de que el perfil lipídico esté alterado, la AAP recomienda como primera medida, introducir cambios en la alimentación (algunas de las recomendaciones son la reducción del consumo de grasas saturadas y del consumo de ultraprocesados, el aumento de la ingesta de frutas y verduras y la eliminación de las bebidas azucaradas en los niños) y también cambios en el estilo de vida, incluyendo más ejercicio físico. A veces es necesario realizar un tratamiento farmacológico. El pediatra podrá aconsejar acerca de la mejor medida a tomar.

Factores de riesgo

  • Historia familiar. Los niños presentan mayor riesgo si algún progenitor, abuelos, tíos o hermanos tienen:

         -Un aumento del colesterol total en sangre (igual o superior a 240 mg/dL).

         -Antecedentes familiares (personas menores de 55 años si son varones, o menores de 65 años si son mujeres)            de enfermedad cardiovascular (infarto de miocardio, angina de pecho, bypass coronario, stent, angioplastia,            ictus o muerte súbita cardiaca).

         -Historia familiar de hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo u obesidad.

         -Antecedentes familiares de afecciones médicas asociadas a anomalías del colesterol (trasplante de órganos,            lupus eritematoso sistémico, síndrome nefrótico).

  • Historia médica personal. El riesgo también es mayor en las siguientes situaciones:
        -Sobrepeso u obesidad.
        -Dieta rica en grasas, especialmente si son saturadas o trans.
        -Ejercicio físico insuficiente.

         -Diabetes o hipertensión.         

         -Tener alguna otra enfermedad que predisponga a tener mayor riesgo.

         -Consumo de tabaco.

Los valores se consideran elevados cuando se superan los 200 mg/dL de colesterol total o bien los 130 mg/dL de colesterol LDL.

Enlaces

En otras webs:

Asociación Española de Pediatría (AEP): ¿Tendrá mi hijo problemas de colesterol?

KidsHealth: Colesterol

Diabetes

La mayoría de los casos de diabetes tipo 1 se diagnostica antes de los 30 años de edad. Los signos y síntomas suelen desarrollarse rápidamente, por ello el diagnóstico suele realizarse en el contexto de urgencias. Por otra parte, las personas jóvenes pueden desarrollar diabetes tipo 2 sin que se presenten signos ni síntomas, especialmente en las fases iniciales de la enfermedad; por esta razón se considera útil su cribado. A pesar de que la diabetes tipo 2 es rara en los niños menores de 10 años, según la American Diabetes Association (ADA), su incidencia ha aumentado significativamente en la última década.

El hecho de desarrollar la enfermedad cuando la persona es joven aumenta el riesgo de sufrir problemas graves de salud en la edad adulta, tales como enfermedad cardiaca, insuficiencia renal, ceguera y amputaciones de los pies debidas a daño de tipo neurológico.

Factores de riesgo

El sobrepeso, la obesidad y la falta de ejercicio físico contribuyen al desarrollo de la diabetes, y además se han convertido también en importantes problemas de salud a nivel nacional. Al mismo tiempo que los expertos en salud pública trabajan para educar a la población acerca de lo que se debe hacer para evitar esta enfermedad y sus complicaciones, los padres deberían favorecer cambios en los hábitos alimentarios y de actividad física de sus hijos para poder disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y sus posteriores complicaciones.

Según la American Diabetes Association (ADA), un niño con sobrepeso, definido por un índice de masa corporal (IMC) superior al percentil 85 para su edad y sexo, peso por edad superior al percentil 85, o sobrepeso de más del 120% respecto a lo ideal para su talla, con solamente 2 factores de riesgo adicionales, presenta un riesgo sustancial de desarrollar diabetes tipo 2. Entre los factores de riesgo se incluyen:

  • Tener un familiar directo con diabetes tipo 2.
  • Tener signos o problemas asociados a resistencia insulínica, acantosis nigricans, hipertensión, dislipidemia o síndrome del ovario poliquístico.
  • Ser hijo de una madre diabética o que desarrolló durante el embarazo una diabetes gestacional.

Recomendaciones

La American Diabetes Association (ADA) recomienda lo siguiente:

  • Realizar un cribado de la enfermedad cada 3 años en cualquier niño con sobrepeso y dos o más factores de riesgo para desarrollar diabetes; el cribado debería iniciarse a los 10 años o al inicio de la pubertad, si esta se produce antes de los 10 años.
  • Realizar el cribado con alguna de las siguientes pruebas:

      -Glucosa en ayunas: para evaluar el valor de glucosa en sangre después de un período de ayuno de entre 8 y         12 horas.

      -Hemoglobina glicada (HbA1c, glicohemoglobina): para evaluar el nivel promedio de glucosa en sangre durante         los últimos 2 o 3 meses; se trata de una recomendación reciente.

      -Tolerancia a una sobrecarga oral de glucosa: se toma una primera muestra de sangre en ayunas para medir los         valores de glucosa, a continuación el individuo ingiere un preparado con 75 gramos de glucosa. Al cabo de dos         horas se toma una nueva muestra de sangre para determinar nuevamente los valores de glucosa.

Si el resultado inicial es anómalo, debe repetirse la prueba al cabo de unos días. Si el resultado vuelve a ser anómalo, se establece el diagnóstico de diabetes.

Enlaces

En otras webs:

KidsHealth. Definición: diabetes

Asociación Española de Pediatría (AEP): Diabetes mellitus tipo 1

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC): Diabetes tipo 1

Hipertensión

Última revisión el 23.01.2021

La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre al empujar contra las paredes de las arterias. La presión arterial elevada, también conocida como hipertensión, se produce cuando la sangre constantemente empuja con demasiada fuerza las paredes arteriales.

La presión arterial elevada en los niños es rara, pero puede ser un grave problema. Aproximadamente el 3,5% de los niños y adolescentes tienen la presión arterial elevada. El mismo porcentaje de niños tiene una presión arterial mayor que lo que se considera óptimo, pero que no es lo suficientemente elevada como para establecer el diagnóstico de hipertensión. En el caso de los niños que tienen obesidad o sobrepeso, el porcentaje con presión arterial elevada es del 25%.

La detección de la presión arterial elevada en los niños es importante, porque con el tiempo la hipertensión produce daños en el sistema circulatorio del niño y contribuye al desarrollo del síndrome coronario agudo, accidente cerebrovascular, y posteriormente otros problemas de salud con los años. En general, cuanto más elevada es la presión arterial en el niño, mayor es el daño potencial para su corazón y para otros órganos como los riñones, el cerebro o los ojos.

El cribado de la hipertensión en los niños es también importante, porque podría ser el indicador de que existieran algunas enfermedades subyacentes, como diabetes o enfermedad renal.

La mayoría de las personas con presión arterial elevada no son conscientes de ello, porque no presentan síntomas obvios. El único medio de conocer si un niño tiene la presión arterial elevada es haberla medido.

¿Cómo se mide la presión arterial?

La presión arterial se medía tradicionalmente en las instalaciones sanitarias utilizando un brazalete con un medidor de presión (esfingomanómetro). El brazalete se coloca alrededor de la parte superior del brazo y se llena de aire evitando su salida. Después se van liberando pequeñas cantidades del aire del brazalete, de modo que el flujo de la sangre retorna lentamente al brazo. La presión que se mide en el interior del brazalete será la misma que hay en el interior de las arterias.

En la presión arterial se dan dos cifras. La presión arterial sistólica es la que tiene el corazón al latir. La presión arterial diastólica es la que tiene el corazón al relajarse entre dos latidos. En conjunto, se escribe la sistólica por encima de la diastólica. Por ejemplo, una presión arterial de 120/80 mm Hg (milímetros de mercurio) corresponde a una presión sistólica de 120 y a una diastólica de 80.

El esfingomanómetro se considera todavía el mejor método, pero habitualmente se emplean dispositivos que combinan un brazalete de presión arterial con sensores electrónicos que se usan para medir dicha presión arterial. Otro método es utilizar un dispositivo para los niños que monitoriza y registra la presión arterial a intervalos regulares durante el día, para evaluar la presión arterial a lo largo del tiempo. Este sistema es muy útil durante el proceso diagnóstico y permite descartar la hipertensión de “bata blanca”, que son las medidas elevadas que se producen cuando el niño está en la consulta médica, pero no en otros momentos.

Una simple medición de la presión arterial no es suficiente para diagnosticar la hipertensión. Habitualmente se deben tomar múltiples lecturas y en distintos días. El diagnóstico de hipertensión se establece si las medidas son consistentemente elevadas.

La presión arterial del niño puede variar mucho entre las visitas médicas o incluso en la misma visita. Por eso es importante tener muchas medidas a lo largo del tiempo antes de diagnosticar y tratar la hipertensión en el niño.

¿Cuál es la presión arterial normal?

La presión arterial alta en los niños entre 1 y 18 años se define de forma diferente a los adultos. En el año 2017 las guías de práctica clínica de la American Academy of Pediatrics (AAP) recomiendan que se comparen las presiones arteriales de los niños con las tablas de datos publicadas para los niños sanos del mismo sexo y altura. Si el niño tiene una presión arterial mayor que el 90 ó 95 % de los niños de su misma edad y altura, entonces puede tener una presión arterial elevada.

La Fundación Española del Corazón (FEC) ha elaborado un vídeo sobre la hipertensión en el que explica, entre otras cosas, cómo se mide la presión arterial, por qué es necesario medirla, cuáles son sus causas más frecuentes y cómo puede afectar al organismo.

Recomendaciones de cribado

En el año 2017 las guías de práctica clínica de la American Academy of Pediatrics (AAP), aprobadas por la American Heart Association (AHA) recomiendan los 3 años como el momento adecuado para el comienzo de la medición de la presión arterial en los niños sanos, controlando dicha presión anualmente. A los niños menores de 3 años se les debería medir la presión arterial en cada consulta médica de salud, si tienen un riesgo alto de desarrollar una hipertensión. Algunos de estos riesgos son:

La AAP recomienda que a los niños que tienen ciertas enfermedades o situaciones médicas se les debería medir la presión arterial en cada consulta médica de salud. Entre ellas se incluyen:

  • Obesidad.
  • Tratamiento de la hipertensión con medicamentos.
  • Diabetes.
  • Enfermedad renal.
  • Estrechamiento grave de la arteria aorta, que es la mayor arteria que transporta la sangre oxigenada por el cuerpo.

Las guías clínicas de hipertensión en los niños del año 2015 de la American Heart Association (AHA) y la American Thoracic Society (ATS), reconocen que las causas de hipertensión en los niños, a menudo son diferentes que las causas de los adultos. Ambas sociedades insisten en la importancia de clasificar el tipo de hipertensión en el niño y establecer un tratamiento.

Enlaces

Estados fisiológicos y enfermedades:

Hipertensión

Noticias:

Hipertensión arterial: nuevo enfoque

Nuevos biomarcadores en orina para detectar el daño renal incipiente en la hipertensión

La hipertensión es el factor de riesgo modificable más importante

Videos:

Fundación Española del Corazón: Presión arterial

En otras webs:

MayoClinic: Presión arterial alta en niños

Healthychildren.org. Evaluación y tratamiento de niños con presión arterial alta: explicación del informe de la AAP

Medline: Presión arterial alta-niños

Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP): El niño o adolescente con hipertensión arterial

Stanford Medicine. Children’s Health: Presión arterial alta en niños y adolescentes

Intoxicación por plomo

El plomo es un metal que se usaba como aditivo en pinturas, gasolina y también para fabricar tuberías de agua y como soldadura en las latas de comida. Aunque todos estos usos están actualmente prohibidos, muchas casas construidas antes de 1978 contienen tuberías de plomo y también pintura con trazas de plomo. El suelo alrededor de las casas y en las carreteras cercanas puede estar contaminado. Los niños que viven, juegan o pasan tiempo en estos ambientes están en riesgo y pueden incorporar plomo en su organismo, ya sea por inhalación o por ingesta de polvo, agua, pintura o comida contaminada. La industria relacionada con el plomo constituye otra fuente de contaminación ambiental.

En los niños, la exposición al plomo puede dañar el cerebro y otros órganos, y puede provocar problemas de comportamiento y retrasos en el desarrollo. El envenenamiento por esta sustancia suele ocurrir durante la primera infancia. En la mayoría de los casos, la exposición no provoca síntomas y la disminución de las funciones cognitivas puede no ser evidente hasta que el niño empieza el colegio.

Para realizar un cribado de la intoxicación o exposición excesiva se determina el plomo en sangre. Un aumento de las concentraciones de plomo en sangre constituye un signo claro de una exposición excesiva y significativa al plomo. Un simple cuestionario ayuda a los pediatras a identificar aquellos niños que pueden estar en alto riesgo. A pesar de esto, hay muchos niños con un riesgo elevado a los que nunca se les ha realizado cribado alguno. El Advisory Committee on Childhoood Lead Poisonning Prevention (ACCLPP) de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) recomienda desde el año 2012 establecer el umbral de plomo en sangre en 5 µg/L (microgramos) debido a la evidencia creciente del efecto perjudicial que tienen, incluso las mínimas cantidades de plomo.

Recomendaciones

Actualmente, los valores de plomo se controlan a nivel local, basándose en estándares nacionales. Cada país ha desarrollado su propio programa de cribado. Algunos países realizan esta determinación en todos los niños, por lo menos una vez, mientras que otros concentran sus esfuerzos en aquellos niños que habitan en barrios viejos y considerados de alto riesgo.

Enlaces

En otras webs:

Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Childhood Lead Poisoning Prevention

Obesidad

Última revisión el 16.01.2021

La obesidad infantil constituye una preocupación de las autoridades sanitarias en los países desarrollados. Las consecuencias de la obesidad en la salud del futuro adulto son diversas, e incluyen un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, tener hipertensión arterial junto con un aumento de los valores de colesterol en sangre, problemas articulares, apnea del sueño y trastornos de índole psicológica y social. Los niños que siguen siendo obesos durante la adolescencia y la edad adulta presentan mayor riesgo de tener problemas graves de salud, como infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular y algunos cánceres.

Recomendaciones

La obesidad infantil constituye una preocupación de las autoridades sanitarias en los países desarrollados.

Se estima que el 8,5% de los españoles con edades entre 2 y 17 años presenta obesidad y el 18,2% tiene sobrepeso.

Los diversos estudios con los que cuenta el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (Encuesta Nacional de Salud o Estudio EnKid) estiman que el 6,2% de la población infantil y juvenil española no desayuna habitualmente y que existe una relación clara entre este mal hábito alimenticio y la obesidad.

Sólo el 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado, compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono, los expertos coinciden en la importancia de la primera comida del día para prevenir la obesidad infantil.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad y el sobrepeso han alcanzado caracteres de epidemia a nivel mundial. Más de mil millones de personas adultas tienen sobrepeso y, de ellas, al menos 300 millones son obesas, por lo que es imprescindible una prevención en las edades tempranas de la vida. Recientemente, la OMS ha elaborado unas directrices, “Directrices de la OMS sobre la actividad física y hábitos sedentarios”, con el objetivo de promocionar las políticas nacionales para la realización del ejercicio físico, adaptándolo a la situación o edad de cada persona.

En España se ha realizado el estudio ALADINO 2019 que forma parte de la iniciativa de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la vigilancia armonizada de la obesidad infantil en Europa. Los resultados indican una tendencia descendente del exceso de peso desde el año 2011 y una estabilización respecto al año 2015, pero la prevalencia de sobrepeso y obesidad de los escolares de 6 a 9 años en España sigue siendo elevada.

Las consecuencias de la obesidad en la salud del futuro adulto son diversas e incluyen un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, tener hipertensión arterial, junto con un aumento de los valores de colesterol en sangre, problemas en las articulaciones, apnea del sueño y trastornos de tipo psicológico y social. Los niños que siguen siendo obesos durante la adolescencia y la edad adulta presentan un mayor riesgo de tener problemas graves de salud, como infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular y algunos cánceres.

El IMC (índice de masa corporal) es una herramienta de cribado útil para conocer la cantidad de grasa corporal. Esta medida se puede usar para determinar si un niño o un adolescente tiene obesidad o sobrepeso. El cuerpo de los niños y adolescentes cambia con la edad y difiere entre chicos y chicas. Por lo tanto, para calcular el IMC se debe considerar en un niño o en un adolescente el peso y la altura, así como la edad y sexo.

  • Sobrepeso: se considera que un niño o tiene sobrepeso cuando su IMC se sitúa entre el percentil 85 y el 94 de las curvas estandarizadas de desarrollo.
  • Obesidad: se considera que un niño es obeso cuando su IMC supera el percentil 95 de las curvas estandarizadas de desarrollo.

Los cálculos del índice de masa corporal en los adolescentes tienen que ser muy precisos y relacionados con las tablas de crecimiento. Por ello, la visita con el pediatra es la que genera la información más fiable.

Como una primera aproximación, puedes calcular tu índice de masa corporal (IMC) aquí:

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Recomendaciones de cribado

Las diferentes organizaciones de salud recomiendan realizar el cribado en niños y adolescentes, pero difieren con respecto al comienzo de la edad de cribado.

La American Academy of Pediatrics (AAP) aconseja a los pediatras controlar la obesidad en los niños a partir de los dos años de edad. El profesional sanitario debería evaluar el peso del niño, como mínimo una vez al año. Se deben controlar los cambios del IMC en cada visita. Si el niño o el adolescente comienza a aumentar el percentil del IMC, el pediatra debería indicar un cambio de estilo de vida, incluyendo la dieta y la realización de ejercicio físico, e incluso un tratamiento médico, antes de que se acerque al percentil 85 y 95.

La Canadian Task Force on Preventive Health Care (CTFPHC) recomienda que los niños y adolescentes con una edad menor o igual a 17 años deben tener controlado su crecimiento en las diferentes visitas de salud.

Según las recomendaciones del U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF) se debe realizar un cribado de la obesidad a los niños con 6 años y mayores de 6, y ofrecerles los programas de control de peso, si lo precisan. Dicha organización considera que el IMC es una medida aceptable para determinar el exceso de peso.

La American Academy of Family Physicians (AAFP) establece las mismas recomendaciones que la U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF).

Por lo tanto, estaría muy indicado que en cada control médico se revisen y discutan los aspectos referentes a los patrones de alimentación del niño, nivel de actividad física y tendencia al sedentarismo. También merece la pena dedicar una especial atención a los antecedentes familiares de obesidad, diabetes tipo 2 e hipertensión, junto con otras medidas físicas que el médico le pueda indicar. El objetivo final es prevenir y corregir los problemas de sobrepeso y obesidad a partir de su identificación y de una intervención precoz por parte del pediatra. En resumen, dieta y ejercicio para alcanzar un peso saludable y un IMC correcto.

Enlaces

En otras webs:

Asociación Española de Pediatría (AEP): Obesidad y sobrepeso

Organización Mundial de la Salud (OMS): Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios

Organización Mundial de la Salud (OMS): Obesidad y sobrepeso

Ministerio de Consumo: Estudio Aladino 2019

Ministerio de Sanidad Consumo y Bienestar Social: Porcentaje de personas con obesidad, por sexo según comunidad autónoma

DKV. Salud y seguros médicos: Estudio sobre la situación de la obesidad infantil en España

Sociedad Española de Obesidad (SEEDO)

Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)

Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA)

Healthychildren.org: Obesidad

Tuberculosis

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa causada por el microorganismo Mycobacterium tuberculosis. La TB afecta principalmente al pulmón, aunque puede afectar a cualquier otro tejido del organismo. Se propaga entre los individuos a través de gotitas y aerosoles procedentes de secreciones respiratorias, elimindos con el esputo o al toser, estornudar, reír o respirar.

La mayoría de las personas infectadas por M. Tuberculosis es capaz de confinar el agente infeccioso en algunas pocas células del organismo, en las que permanece en un estado latente (forma viva, pero inactiva). Esta infección tuberculosa latente no se traduce en enfermedad y la persona no resulta infecciosa ni siente malestar; normalmente esta forma no progresa a una forma activa de tuberculosis. No obstante, algunas personas pueden evolucionar directamente desde la infección inicial hacia una forma activa de tuberculosis; esto sucede especialmente cuando el sistema inmunitario está debilitado (inmunosupresión). Las personas VIH-positivas tienen mayor probabilidad de desarrollar la tuberculosis cuando quedan expuestas al microorganismo. La aparición de formas de tuberculosis resistentes a los fármacos normalmente prescritos para combatir la infección, reviste especial importancia.

La tuberculosis constituye una de las enfermedades con mayor mortalidad a nivel mundial. Como representa un problema de salud importante entre las poblaciones que tienen elevado riesgo, se recomienda en esos subgrupos poblacionales la realización del cribado de la infección.

Recomendaciones

La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda la realización en los niños de la prueba cutánea de la tuberculina en las siguientes situaciones:

  • Exposición a una persona con tuberculosis activa o con sospecha de TB.
  • Inmigrantes de países en los que la TB es endémica.
  • Existencia de signos y síntomas o radiografía de tórax sugerentes de TB.

Además, en los niños VIH-positivos o en los que viven con alguien VIH-positivo está recomendada la prueba cutánea de la tuberculina con carácter anual. También se recomiendan las pruebas de cribado de la TB cada 2 o 3 años si los niños han estado en contacto con personas con elevado riesgo, o bien entre los 4 y 6 años de edad si pertenecen a poblaciones con elevada prevalencia de la infección,  han realizado viajes hacia áreas con elevada prevalencia, o también en el caso de que los padres procedan de países con elevada prevalencia de TB.

Enlaces

En otras webs:

Centers for Disease Control and Prevention (CDC): Tuberculosis (TB)

Healthychildren.org: La tuberculosis en niños y adolescentes