Leucemia

30/12/2022

También conocida como: leucemia linfocítica aguda (LLA), leucemia linfocítica crónica (LLC), leucemia mieloide aguda (LMA), leucemia mieloide crónica (mielógena) (LMC), leucemia promielocítica aguda (LPA)

¿En qué consiste?

La leucemia es un cáncer de la sangre y de la médula ósea. La médula ósea se localiza en las porciones esponjosas de los huesos del cuerpo (principalmente costillas, vértebras, esternón, huesos de la pelvis) y produce los precursores de los glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos. Estos precursores inmaduros de las células sanguíneas crecen y maduran en la médula ósea hasta que se liberan hacia la circulación sanguínea. 

La leucemia aparece cuando en la médula ósea se forman células sanguíneas anormales que se dividen de manera descontrolada. La mayoría de las veces, la leucemia se relaciona con los glóbulos blancos, pero también puede ocurrir en otros tipos de glóbulos. En condiciones normales, los glóbulos blancos de la sangre o leucocitos constituyen la defensa natural del organismo frente a las infecciones. Los leucocitos anormales de la leucemia (o células leucémicas) no mueren al mismo ritmo que los leucocitos normales. Al contrario, se acumulan y se multiplican tanto que acaban por impedir el desarrollo del resto de las células normales de la médula ósea, como hematíes (o eritrocitos), plaquetas y el resto de leucocitos normales, así como sus precursores. Esta situación puede comportar que los tejidos no obtengan suficiente cantidad de oxígeno (anemia), que se sangre demasiado y que se produzcan infecciones de repetición.

Con el tiempo, las células leucémicas se diseminan a través de la sangre, donde continúan dividiéndose, y a veces pueden formar tumores y dañar otros órganos. Los órganos afectados dependen del tipo de leucemia. Pueden afectarse bazo, hígado y ganglios linfáticos, aumentando de tamaño; también puede producirse una afectación del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y se pueden encontrar células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo.

La leucemia ocurre con mayor frecuencia en los adultos mayores de 55 años, pero es el tipo de cáncer más común en niños y adolescentes menores de 15 años. Según la Sociedad Española de Oncología Médica en España se diagnosticaron 6.079 nuevos casos de leucemia. Para más información consultar el siguiente enlace

Se desconoce la causa de la mayoría de leucemias, aunque se sabe que la exposición a radiaciones, al benceno y algunos fármacos anticancerosos hace aumentar el riesgo de desarrollar leucemia, y que algunos pocos casos se asocian a trastornos genéticos o a infecciones víricas raras.

Acerca de la leucemia

Tipos

Existen múltiples tipos de leucemia, que se clasifican en función del tipo de leucocito que origina el cáncer y de la velocidad con la que progresa la enfermedad, crónicas (desarrollo lento) o agudas (rápidamente progresivas y fatales, en el caso de que no se traten).

Los leucocitos proceden de dos categorías de células precursoras inmaduras: 

  • Células mieloides: producen hematíes o eritrocitos, plaquetas y varios tipos de glóbulos blancos o leucocitos, conocidos como granulocitos. Los granulocitos circulan por la sangre y combaten las infecciones por su capacidad para atacar y digerir a las bacterias
  • Células linfoides: se desarrollan para convertirse en linfocitos, que constituyen otro tipo de leucocito hallado también en sangre y en el sistema linfático. Los linfocitos coordinan la respuesta inmune del organismo y algunos de ellos presentan capacidad para fabricar anticuerpos.

Las leucemias se clasifican en función del tipo celular que prolifera: células mieloides o células linfoides. 

Existen cuatro grandes categorías de leucemias:

  • Leucemia linfocítica crónica (LLC). Progresa más lentamente que otros tipos de leucemia. En la LLC, las células leucémicas se multiplican lentamente y no impiden la producción normal de células en la médula ósea como sucede en la LLA. Por esta razón, las etapas iniciales de la LLC no suelen ser tan graves como las de la LLA. El hecho de que las células se multipliquen lentamente favorece que la LLC permanezca en una fase estabilizada durante años, sin que sea necesario tratamiento alguno. Es posible que en las personas afectadas los ganglios linfáticos y el bazo estén aumentados de tamaño, que existan deficiencias de inmunoglobulinas que comporten una menor eficacia del sistema inmune, y que se produzcan fenómenos de autoinmunidad (como hemólisis autoinmune) y aumento del tamaño del bazo. Es la causa más frecuente de leucemia en los adultos en los países occidentales y no afecta casi nunca a niños ni adolescentes.
  • Leucemia mieloide aguda (LMA). La LMA suele progresar rápidamente. Las células mieloides inmaduras se están dividiendo continuamente en la médula ósea o en otros tejidos, y pueden acabar rellenando la médula ósea de leucocitos inmaduros y disfuncionantes. En el caso de no tratarse, la LMA produce anemia, debilitamiento del sistema inmune y facilidad para que se produzcan hematomas y sangrados. Es la leucemia más frecuente en los adultos, pero también puede ocurrir en niños y adultos jóvenes. Hay varios subtipos de LMA. Como ejemplo, la leucemia promielocítica aguda (LPA) es un subtipo de LMA que se trata de manera diferente a otros tipos de LMA y tiende a tener un mejor resultado.
  • Leucemia mieloide (mielógena) crónica (LMC). A menudo las personas con LMC no presentan ningún síntoma y la enfermedad se detecta al realizar un análisis por alguna otra razón. Cuando aparecen, los signos y síntomas suelen ser similares a los de otras enfermedades poco graves, como sensación de poca energía, palidez cutánea, molestias gástricas debidas a un aumento de tamaño del bazo y pérdida de peso sin motivo aparente. En la LMC se detecta una alteración cromosómica en las células madre inmaduras de la médula ósea. Esta alteración consiste en una translocación cromosómica: partes de los cromosomas 9 y 22 se escinden y se intercambian entre sí. Esto da lugar a una alteración que se traduce en una fusión de genes (conocida como BCR/ABL) en este nuevamente constituido cromosoma 22 (también conocido como cromosoma Philadelphia). Este gen produce una proteína anómala disfuncionante que conduce a una sobreproducción de leucocitos. En el caso de no tratarse, la LMC produce anemia, debilitamiento del sistema inmune y facilidad para que se produzcan hematomas y sangrados, juntamente con un marcado aumento del tamaño del bazo. Suele afectar a adultos, siendo mayor el riesgo si se han superado los 65 años de edad. Raramente afecta a niños. Por lo general, la leucemia mieloide crónica se puede tratar de manera efectiva con medicamentos llamados inhibidores de la tirosina quinasa.
  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA). En la LLA las células leucémicas blásticas se acumulan en la médula ósea y en la sangre, de tal manera que sin tratamiento la enfermedad progresa rápidamente. Puede diseminarse hacia los ganglios linfáticos y el sistema nervioso central. En el caso de no tratarse, la LLA comporta anemia, un debilitamiento del sistema inmune y facilidad para que se produzcan hematomas y sangrados. Existe un subtipo, la leucemia/linfoma linfoblástica tipo B, que ocurre al igual que en la LMC, por producirse un gen anómalo BCR/ABL en el cromosoma 22 (también conocido como cromosoma Philadelphia). Es el tipo más frecuente de leucemia en niños entre uno y siete años de edad y el tipo más común de leucemia en niños desde la infancia hasta los 19 años. Sin embargo, puede afectar también a adultos. 

Existen otros tipos de cánceres que afectan a los linfocitos en el sistema linfático y no en la médula ósea, son los linfomas. El diagnóstico y el tratamiento de linfomas es distinto al de las leucemias. 

Signos y síntomas

Los signos y síntomas varían en función del tipo de leucemia.

La leucemia aguda a menudo se diagnostica porque la persona se siente enferma. Los signos y síntomas derivan de la falta de células sanguíneas normales, como:

  • Debilidad, dificultad respiratoria y palidez cutánea debidas a la falta de hematíes (anemia).
  • Sangrados y hematomas debidos a la falta de plaquetas (trombocitopenia o trombopenia).
  • Fiebre e infecciones por la falta de glóbulos blancos o leucocitos normales que combatan la infección (leucopenia).

Otros signos y síntomas pueden incluir: 

  • Dolor óseo y articular.
  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, del bazo, del hígado, de los riñones y/o de los testículos.
  • Dolores de cabeza.
  • Vómitos.
  • Confusión y convulsiones (si el exceso de células se acumula en el cerebro o en el sistema nervioso central).
  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Sudoración nocturna.

Las leucemias crónicas a menudo progresan más lentamente y es posible que se detecten en un examen rutinario antes de que aparezcan síntomas. No obstante, también se pueden presentar los mismos síntomas que en las leucemias agudas, aunque de forma más leve. Algunos casos pueden monitorizarse durante muchos años antes de que requieran tratamiento, y otros pueden ser más agresivos. Si las células leucémicas empiezan a multiplicarse más rápidamente se produce una crisis blástica, y en ese momento la leucemia pasa a ser aguda produciéndose tan solo células inmaduras y empeorando la situación del afectado rápidamente. Entre los signos y síntomas de las leucemias crónicas se incluyen:

  • Cansancio, abatimiento.
  • Pérdida de peso y/o de apetito inexplicables.
  • Dificultad para respirar al realizar una actividad física normal.
  • Palidez cutánea.
  • Malestar o dolor en la parte superior izquierda del abdomen, por el aumento del tamaño del bazo.
  • Sudoración nocturna.
  • Sangrados fáciles.
  • Fiebre.

Pruebas relacionadas

Pruebas de laboratorio

Se pueden usar varias pruebas de laboratorio para ayudar a diagnosticar la leucemia, determinar el tipo y monitorizar la efectividad del tratamiento. Después de un tratamiento exitoso (remisión), se pueden solicitar pruebas para verificar si la leucemia ha regresado.

Los análisis de sangre generales pueden incluir:

  • Hemograma y fórmula leucocitaria.Se solicitan para conocer la cantidad, el estado de madurez y la proporción relativa de los diferentes tipos celulares de la sangre. Estas pruebas pueden proporcionar el primer indicio de una leucemia. Alteraciones en el hemograma, como un exceso de glóbulos blancos o una falta de hematíes pueden deberse a una leucemia, pero también a diferentes enfermedades crónicas o transitorias. Pero los blastos (precursores muy inmaduros de leucocitos) no están presentes normalmente en la sangre. En el caso de que estén presentes, es probable que se trate de una leucemia y deben realizarse estudios adicionales. El hemograma y la fórmula leucocitaria también son importantes en la monitorización del tratamiento y para la detección de recurrencias.
  • Extensión de sangre periférica. Suele realizarse cuando se detectan alteraciones en el hemograma. Se realiza una extensión de una gota de sangre que se analiza posteriormente al microscopio. Se evalúa si existen células inmaduras o células con forma, tamaño o aspecto distinto al de las células normales.
  • Aspirado y biopsia de la médula ósea. Si el médico sospecha una leucemia, solicitará un aspirado medular y/o una biopsia para examinar el fluido y el tejido de la médula ósea. El patólogo u otro especialista examina al microscopio la muestra de médula (hueso y/o fluido) para evaluar el número, tamaño y forma de cada uno de los tipos celulares, así como la proporción de elementos maduros e inmaduros. Si existe leucemia, también se puede saber el tipo y la gravedad de la enfermedad. Esta prueba permite establecer el estado de las células leucémicas antes del tratamiento y será útil para medir la respuesta al mismo.

Pruebas más específicas pueden incluir:

  • Punción lumbar y análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR): si se detecta leucemia en la médula ósea, se puede realizar también una punción lumbar para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado al sistema nervioso central y al líquido cefalorraquídeo (LCR). En el caso de que existan células en LCR puede ser necesario un tratamiento adicional (por ejemplo: inyección directa del fármaco en el espacio del LCR).
  • Inmunofenotipado o fenotipado por citometría de flujo y/o inmunohistoquímica: es una prueba útil para establecer el diagnóstico de leucemia y para determinar de qué tipo de leucemia se trata. 
  • Análisis citogenético por hibridación in situ fluorescente (FISH) y cariotipo: los estudios citogenéticos evalúan el número y estructura de los cromosomas. 

                                  -Estudio cromosómico (cariotipo): test citogenético que evalúa los 46 cromosomas para averiguar                                     si existen alteraciones relacionadas con su tamaño, número o conformación (incluyendo                                     deleciones y translocaciones) y asociadas a leucemia.

                                  -FISH: test citogenético que evalúa alteraciones cromosómicas de causa genética. Suele ser una                                     metodología más sensible que el cariotipo. En FISH, se hace que un segmento del gen anormal                                     presente en un cromosoma se "ilumine" o emita fluorescencia cuando se une a una sonda                                     especial. FISH ayuda a diferenciar leucemias que clínicamente son parecidas, pero que presentan                                     alteraciones genéticas diferentes y que requieren por lo tanto tratamientos diferentes. 

  • Pruebas moleculares: un factor que contribuye al crecimiento descontrolado de las células cancerosas es la producción de proteínas anómalas (no funcionan adecuadamente) que en condiciones normales controlan el desarrollo celular. Estas alteraciones pueden ser consecuencia de anomalías del ADN, debidas a mutaciones, inversiones, fusiones o deleciones de parte del código genético. Estas pruebas detectan mutaciones de ADN asociadas a ciertos tipos de leucemias. También es útil para establecer el pronóstico de algunos tipos de leucemia y su tratamiento. En algunos casos, se puede realizar un tratamiento dirigido específico en función de la mutación presente en la célula cancerosa. Algunas pruebas comunes y sus tipos de leucemia asociados incluyen:

                                 -Leucemia aguda promielocítica [PML-RARA].

                                 -Leucemia mieloide aguda [AML1-ETO, CBFB-MYH11, mutación NPM1, mutación CEBPA, mutación                                    FLT3].

                                 -Leucemia linfoblástica aguda [TEL-AML1, IL3-IGH, BCR/ABL].

                                 -Neoplasia mieloide proliferativa con eosinofilia [FIP1L1-PDGFRA].

                                 -Leucemia mieloide crónica [BCR-ABL]. 

  • Pruebas para evaluar enfermedad mínima residual (EMR): estas son pruebas basadas en PCR o citometría de flujo relativamente nuevas y más sensibles para detectar cantidades muy pequeñas de células leucémicas después del tratamiento, lo que se conoce como enfermedad mínima residual. Aportan ayuda para orientar el tratamiento y prevenir recaídas si la leucemia ya ha entrado en una fase de remisión.
  • Secuenciación del ADN: se puede usar para detectar de forma simultánea muchas mutaciones genéticas y para ayudar a guiar el manejo del paciente, incluido el tratamiento y la predicción del resultado.

Otras pruebas diagnósticas (ajenas al laboratorio)

La tomografía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM), las radiografías convencionales o la tomografía por emisión de positrones (PET) se usan en la búsqueda de signos de la enfermedad (tumores y masas celulares) en áreas corporales como el tórax. Se pueden usar también otras pruebas, como ecografías, para valorar el estado del bazo, hígado y riñones.

Tratamiento

En general, las tasas de remisión y curación de las leucemias mejoran día a día, tanto en niños como en adultos.

El tratamiento depende del tipo de leucemia, su gravedad y sus síntomas. Por ejemplo, es posible que las personas con leucemia linfocítica crónica (LLC) no necesiten tratamiento hasta que muestren signos y síntomas, mientras que las personas con leucemia linfoblástica aguda (LLA) a menudo necesitan un tratamiento agresivo.

Los objetivos del tratamiento son recuperar los déficits celulares responsables de los síntomas, hacer que la leucemia entre en remisión y, si es posible, eliminar todos los leucocitos anormales permitiendo la recuperación de la función de las células sanas y de la médula ósea. Dado que las opciones de tratamiento evolucionan continuamente, es importante tomar decisiones individuales con el médico especialista en cáncer (oncólogo) familiarizado con las investigaciones más recientes.

El tratamiento estándar de una leucemia incluye: 

  • Quimioterapia (fármacos): medicamentos que detienen el crecimiento de las células cancerosas al matarlas o evitar que se dividan. 
  • Radioterapia (radiaciones): rayos X de alta energía que destruyen las células cancerosas o detienen su crecimiento. 
  • Trasplante de células madre hematopoyéticas: las células madre se administran después de que todas las células cancerosas han sido destruidas por la quimioterapia y la radioterapia. Las células madre reemplazan las células sanguíneas sanas que fueron eliminadas junto con las células leucémicas.
  • Terapia dirigida: se han desarrollado medicamentos contra el cáncer que inhiben o se dirigen a proteínas muy específicas asociadas con ciertos tipos de cáncer. Dos ejemplos son los inhibidores de la tirosina quinasa y los anticuerpos contra la leucemia. Las pruebas genéticas detectan la presencia de mutaciones en el tejido canceroso que le indican al médico si es probable que la persona que se somete a la prueba se beneficie de esta terapia específica.

La investigación en nuevas terapias va dirigida hacia la consecución de la remisión de la enfermedad y la prolongación de la vida del enfermo. Por ejemplo, la inmunoterapia (células T con receptor de antígeno quimérico o células CAR-T) se está investigando como tratamiento para ciertas leucemias. La inmunoterapia está diseñada para estimular el sistema inmunológico natural del cuerpo para combatir el cáncer.

Es posible que algunas personas con leucemia deseen considerar la posibilidad de participar en ensayos clínicos de nuevos tratamientos. Hay áreas de investigación prometedoras que pueden ofrecer opciones adicionales. Para obtener más información sobre ello, consultar Clinicaltrials.gov. 

Enlaces

Pruebas relacionadas: 

Análisis del líquido cefalorraquídeo

Fórmula leucocitaria

Hemograma

Inmunoglobulinas

Inmunofenotipado

Oncogén BCR-ABL

Pruebas genéticas para el tratamiento dirigido del cáncer 

Recuento de hematíes 

Recuento de leucocitos

Recuento de plaquetas

Estados fisiológicos y enfermedades:

Anemia

Linfoma

Trastornos mieloproliferativos

Trastornos de la médula ósea

En otras webs:

Fundación Española para la lucha contra la leucemia

Medline: Leucemia en niños

Medline: Leucemia linfocítica aguda

Medline: Leucemia linfocítica crónica

OncoLink

Kidshealth.org: Leucemia

National Cancer Institute: Leucemia-Versión para pacientes

American Cancer Society: Acute Lymphocytic Leukemia (ALL) in Adults

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