Diarrea

22/9/2018

¿En qué consiste?

La diarrea es el síntoma más común de un trastorno gastrointestinal. Se caracteriza por defecaciones frecuentes y poco consistentes que pueden estar acompañadas de dolor abdominal, retortijones, náuseas, vómitos y fatiga. Algunas veces aparece sangre o moco en las heces.

Se considera que las diarreas que duran pocos días son agudas. Muchos adultos padecen varios episodios cortos de diarrea al año que suelen ser agudos y autolimitados, se solucionan solos en pocos días y no provocan otra cosa que una breve indisposición. Se considera que las diarreas que duran más de dos a cuatro semanas son crónicas; en estas situaciones la diarrea puede ser intermitente o persistente.

Las diarreas agudas severas y las crónicas pueden ser peligrosas, especialmente en niños muy pequeños y en personas mayores. Cuando la diarrea es severa o persiste durante varias semanas, puede provocar deshidratación y desequilibrio electrolítico, de tal manera que los niveles de electrolitos en el organismo pueden ser demasiado elevados o demasiado bajos, requiriéndose un tratamiento inmediato para no poner en peligro la vida de la persona. A veces, es necesaria la hospitalización. En niños la deshidratación puede darse en un par de días.

Acerca de la diarrea

Causas más comunes

Existen diferentes causas infecciosas y no infecciosas que provocan diarrea aguda y crónica.

Causas comunes de diarrea infecciosa

Infecciones víricas, bacterianas y parasitarias están asociadas a diarreas que pueden durar desde unos días a varias semanas aunque en algunos casos pueden persistir provocando diarrea crónica en personas con el sistema inmune debilitado (personas con SIDA / infección por VIH, cáncer o trasplantados). El virus, la bacteria o el parásito se elimina con las heces y el contagio se produce persona a persona a través del contacto vía oral con una superficie contaminada. Las vías de contagio más frecuente son beber agua o comer alimentos contaminados (toxoinfecciones alimentarias).

Cuando una persona se infecta, el contagio de las que están a su alrededor es muy frecuente a no ser que se tomen medidas higiénicas (es crucial el lavado cuidadoso de las manos). Esto es especialmente importante en casas donde haya niños infectados, en centros de día y en residencias. Algunas veces el origen de un brote de infección bacteriana o parasitaria puede deberse a un restaurante por un alimento en particular o a la contaminación del agua.

Los viajes, especialmente a países en vías de desarrollo, conllevan un gran riesgo de padecer diarrea por infecciones víricas, bacterianas o parasitarias. El contagio puede darse de una forma tan simple como a través de cubitos de hielo contaminados, ingiriendo ensaladas y frutas frescas o con la comida de un vendedor ambulante.

Virus

  • El rotavirus es la causa más común de diarrea severa en niños. El contagio se produce por contacto con las heces de un individuo infectado. Para prevenir el contagio es importante lavarse siempre las manos después de cambiar los pañales; también es importante lavar las superficies y los juguetes que puedan haber quedado contaminados. Se dispone de una vacuna oral con un 98% de efectividad para la prevención de las infecciones por rotavirus que puede administrarse a los bebés.
  • En Estados Unidos las infecciones más comunes y/o graves del tracto digestivo (gastroenteritis aguda) las produce el virus Norwalk conocido también como norovirus. Se trata de un virus altamente contagioso que puede contaminar el agua y los alimentos, y se transmite fácilmente de persona a persona. Los norovirus son a veces los responsables de brotes de gastroenteritis en cruceros, residencias de ancianos, colegios o en sitios donde se produzcan congregaciones de personas.
  • Otros virus que pueden producir diarrea son adenovirus, virus de la hepatitis A y citomegalovirus (CMV)..

Bacterias

Pueden causar diarrea por la propia infección o por la producción de toxinas.

La infección ocurre cuando se ingieren los microorganismos vivos (en este caso bacterias) y estos se establecen en el tracto intestinal produciendo síntomas. Algunas de las bacterias responsables de este tipo de infección pueden ser:

  • Salmonella: se encuentra a menudo en huevos crudos, carne de ave cruda y reptiles de compañía. Los signos y síntomas suelen aparecer entre 12 y 72 horas después de la infección, y pueden durar entre 4 y 7 días. La infección se suele resolver sin tratamiento o tan solo con medidas de soporte. No obstante, en personas vulnerables como en niños o en ancianos, la diarrea puede ser severa, además de requerir hospitalización y la instauración de un tratamiento inmediato con antibióticos. Son frecuentes las infecciones por Salmonella enteritidis y Salmonella typhimurium.
  • Campylobacter: a partir de carne de ave cruda o poco cocinada, leche o queso no pasteurizados, o agua contaminada. La enfermedad ocasiona la emisión de heces acuosas y/o sanguinolentas al cabo de entre 2 y 5 días después de haber contraído la infección, y suele resolverse en una semana. Por norma general basta con mantener unas medidas de soporte; tan solo algunos pocos casos más graves se benefician de tratamiento antibiótico.
  • Yersinia: a partir de carne de cerdo poco cocida, mariscos y leche no pasteurizada. La especie que más comúnmente ocasiona esta infección es la Yersinia enterocolitica.
  • Vibrio: a partir de la ingesta de mariscos contaminados como ostras crudas. La especie más común es el Vibrio parahaemolyticus. El Vibrio cholerae es el agente causante del cólera.

Algunas bacterias producen toxinas con capacidad por si solas de causar diarreas. Algunos ejemplos incluyen:

  • Staphylococcus aureus: bacteria que se encuentra comúnmente en piel, cabello, fosas nasales y garganta de muchas personas. Puede provocar una intoxicación alimentaria cuando la persona infectada propaga la infección al manipular alimentos que no se cuecen, refrigeran o congelan adecuadamente. La bacteria produce una toxina que causa náuseas, vómitos y diarrea graves a las pocas horas de haber consumido el alimento contaminado.
  • Bacillus cereus: a partir de la ingesta de una gran variedad de alimentos, especialmente arroz u otros alimentos cocinados que han sobrado y que se han mantenido demasiado tiempo a temperatura ambiente. Puede desarrollarse diarrea acuosa con dolor abdominal entre 6 y 15 horas después de la ingesta de la toxina.
  • Clostridium difficile (C. diff): las toxinas producidas por esta bacteria son a menudo las responsables de diarreas relacionadas con la toma de antibióticos. El tratamiento con antibióticos disminuye la flora intestinal normal - es la población de bacterias "buenas" que habitan en nuestro tracto digestivo y que ayudan a digerir los alimentos a la vez que ejercen un efecto de barrera protectora frente a bacterias "malas". Al inhibirse el desarrollo de la flora bacteriana normal, se favorece el acceso y desarrollo de microorganismos patógenos como Clostridium difficile.
  • Clostridium perfringens: esta bacteria puede contaminar carne cruda. La persona se infecta al ingerir carne que no se ha cocinado, calentado o conservado adecuadamente. La bacteria forma esporas resistentes a altas temperaturas, de tal manera que cuando el alimento cocinado se enfría, la bacteria puede volver a desarrollarse en él. Así, se ingieren bacterias que producen toxinas, y estas toxinas son las responsables de la infección aguda. Los síntomas, que consisten en dolor intestinal y diarrea pero no se acompañan de vómitos ni de fiebre, se desarrollan entre 8 y 12 horas después de la ingesta y no duran más de 24 horas.
  • Clostridium botulinum: esta bacteria provoca el botulismo, enfermedad poco frecuente pero grave a menudo asociada al consumo de alimentos enlatados (durante el proceso de enlatado se ha manipulado inadecuadamente el alimento). La bacteria produce una toxina que además de vómitos y diarrea ocasiona debilidad muscular (con caída de los párpados), visión borrosa, visión doble, dificultad para hablar, sequedad de boca y dificultad para tragar. Si no se trata, la enfermedad progresa a parálisis que puede afectar a los músculos de la respiración así como a los del tronco, brazos y piernas. La toxina se destruye a altas temperaturas. La mejor manera de prevenir este tipo de toxoinfección alimentaria radica en ser muy cuidadoso a la hora de preparar conservas caseras y de consumir alimentos enlatados.
  • Shigella: a partir de alimentos y agua contaminados por materia fecal. Existen varias especies de Shigella y algunas producen toxinas y causan una artritis reactiva y un síndrome hemolítico urémico (SHU). En el SHU se produce una destrucción de hematíes e insuficiencia renal. La Shigella dysenteriae causa la disentería con diarrea grave y con sangre, además de fiebre.
  • Escherichia coli 0157:H7 (E. coli): E. coli es una bacteria que se encuentra habitualmente en el tracto digestivo de personas y animales. La mayor parte de sus cepas no ocasiona problemas pero algunas pueden producir una toxina conocida como "shiga-toxina". Esta toxina puede provocar una diarrea sanguinolenta e infecciones potencialmente graves contraídas a partir de carne poco cocinada (como hamburguesas), o por contagio a partir de otra persona. Estas cepas productoras de toxina se conocen también por el acrónimo STEC (por sus siglas en inglés). Las personas más vulnerables a las complicaciones derivadas de la infección por STEC (por ejemplo, un síndrome hemolítico urémico) son los niños y los ancianos.

Parásitos

Los parásitos que más frecuentemente se asocian a diarrea son:

  • Giardia.
  • Entamoeba histolytica.
  • Cryptosporidium parvum.

Estos parásitos unicelulares se encuentran en riachuelos y lagos y pueden contaminar piscinas, bañeras de hidromasaje y ocasionalmente la red de suministro de agua. Otros parásitos como los ascárides  y las tenias también pueden causar infecciones.

En otras partes del mundo, especialmente en países en vías de desarrollo y en zonas cáildas, se encuentran con frecuencia muchas más bacterias patógenas y más cantidad de parásitos. Entre los parásitos se encuentran: gusanos planos, redondos, anquilostomas y tremátodos. Los turistas suelen infectarse a través de alimentos o bebidas contaminados con los huevos del parásito, aunque algunos parásitos son capaces de penetrar por la piel.

Ejemplos de diarrea no infecciosa:

La diarrea crónica (una diarrea que dura más de unas semanas), la diarrea esporádica y la diarrea que se alterna con estados de estreñimiento se asocian normalmente a causas no infecciosas. Entre ellas se encuentran:

Pruebas relacionadas

El médico formulará preguntas para conocer la causa de la diarrea tales como frecuencia, cantidad y consistencia de las heces ya que a consecuencia de los movimientos intestinales puede haber bastante variación entre diferentes personas. Además también depende del metabolismo, del tipo de comida ingerida, de la actividad, de la cantidad de líquidos que se ingieren, de la medicación que se está tomando e incluso de cualquier estrés por el que se esté pasando. El médico buscará algún cambio en los hábitos de la persona e investigará posibles alteraciones que suelen ser comunes en una diarrea. Finalmente formulará una serie de preguntas para poder orientarse sobre qué pruebas de laboratorio debe solicitar. Algunas de estas preguntas pueden ser:

  • ¿Con qué frecuencia suele defecar?
  • ¿Cuánto tiempo hace que tiene diarrea?
  • ¿Qué consistencia, color y volumen aproximado tienen sus heces?
  • ¿Hay sangre o moco en las heces?
  • ¿Padece cualquier otro síntoma: dolor abdominal, náuseas, fiebre, dolor de cabeza, fatiga?
  • ¿Qué y dónde ha comido recientemente?
  • ¿Ha realizado algún viaje recientemente?
  • ¿Alguien de su familia, conocidos o compañeros de trabajo están enfermos?
  • ¿Ha estado bajo tratamiento antibiótico recientemente?

Si la diarrea no se complica y desaparece en unos días, puede que el médico no intente buscar la causa del trastorno gastrointestinal. Sin embargo si la diarrea es severa, con presencia de sangre o moco o si no cesa, puede solicitar una o varias pruebas que le ayuden a hallar la causa. Esto ocurre sobretodo cuando se ha viajado al extranjero o cuando se ha comido o bebido algo que también ha causado enfermedad en alguna persona cercana o conocida.

Pruebas de laboratorio

Ejemplos de pruebas útiles para diarrea de causa infecciosa

Ejemplos de pruebas útiles para diarrea de causa no infecciosa

En ocasiones, se realiza una biopsia del intestino delgado, para buscar signos de infección parasitaria o de enfermedad celíaca o de un tumor.

A veces se realizan otras exploraciones complementarias como:

  • Hemograma: para evaluar si existe anemia o para detectar una infección. Por ejemplo, en infecciones parasitarias pueden aumentar los eosinófilos (tipo de leucocito).
  • Electrolitos: especialmente si la persona está deshidratada, pues interesa conocer si pueden existir desequilibrios electrolíticos.
  • Osmolalidad: en sangre, orina o raramente heces, para conocer el balance electrolítico.

Otras pruebas diagnósticas (ajenas al laboratorio)

A veces, cuando no se ha conseguido establecer la causa de la diarrea con ninguna de las pruebas comentadas anteriormente, se realizan exploraciones para evaluar partes concretas del tracto gastrointestinal, como:

  • Endoscopia.
  • Colonoscopia.
  • Sigmoidoscopia.

Prevención

La mejor manera para prevenir una infección gastrointestinal bacteriana, parasitaria o vírica es no beber agua ni tomar comida que pueda estar contaminada y ser cuidadoso con las medidas sanitarias, como lavarse las manos. La comida que pudiera estar contaminada, como las carnes crudas o los huevos, deben cocinarse a conciencia. Es importante que los alimentos, ya sean crudos o cocinados, no entren nunca en contacto con superficies contaminadas.

Si algún familiar tiene una diarrea infecciosa, se recomienda a todos los miembros de la familia que se laven las manos minuciosamente. Es preferible que la persona infectada no prepare la comida ni bebidas hasta que esté curada.

Cuando se viaja a paises en vías de desarrollo es mejor tomar únicamente agua embotellada, bebidas carbonatadas y comidas cocinadas. Se recomienda evitar la ingesta de frutas frescas y vegetales, límitándolos a los que se puede pelar uno mismo. La comida de vendedores ambulantes no se considera segura.

Se dispone de dos vacunas que confieren protección frente a infecciones por rotavirus. Si desea más información, acceda al siguiente enlace.

Los casos de diarrea provocados por toxoinfecciones alimentarias se monitorizan a nivel de la comunidad. Los organismos responsables de la sanidad pública necesitan determinar el origen de la infección para advertir a la población, además de controlar los casos relacionados con los viajes. Por ejemplo, si la infección se debe a una comida servida en un restaurante o a la contaminación de la red de suministro de agua, deberán tomar las medidas oportunas para evitar la diseminación de la infección.

Tratamiento

El tratamiento de la diarrea depende de la gravedad de cada caso, de su duración y de su causa.

Si la diarrea no es complicada y desaparece en unos días, el médico no prescribirá ningún tratamiento y solo serán necesarias algunas medidas de soporte como beber gran cantidad de líquido con elevado contenido en sales y minerales para evitar la deshidratación. A menudo se modificará transitoriamente la dieta, recomendando una dieta blanda y evitando alimentos ricos en grasa.

Si la diarrea es grave, con sangre y moco y ha durado más de 2 días (o 24 horas en bebés) debe consultarse al médico. Es posible que el médico solicite pruebas para identificar la causa de la diarrea y así poder administrar un tratamiento eficaz.

Infecciones

En  las infecciones víricas y en la mayor parte de las bacterianas, el tratamiento principal es tratar la deshidratación y asegurarse de que se restituyen los fluidos y electrolitos que se hayan podido perder. Es posible que los bebés y las personas con deshidratación severa no sean capaces de restablecer por sí mismos el equilibrio electrolítico y por ello a menudo requerirán ser hospitalizados aunque sea por un breve período de tiempo.

En personas sanas, la mayor parte de las infecciones bacterianas del tracto gastrointestinal se resuelven por sí solas. En algunos casos, los antibióticos prolongan la persistencia del microorganismo patógeno y esto puede suponer que el individuo se convierta en portador del microorganismo durante meses (estado de portador). Las personas con enfermedades subyacentes, como cáncer deberán de seguir un tratamiento con antibióticos al no ser capaz su organismo de combatir la infección.

La mayor parte de las infecciones parasitarias se trata aunque algunas se resolverían solas. En algunas infecciones bacterianas y parasitarias el médico puede prescribir medicación para toda la familia aunque sólo haya un miembro afectado ante la posibilidad de que se contagien más familiares.

Es importante consultar con el médico antes de tomar cualquier fármaco antidiarreico ya que la diarrea es un mecanismo que el organismo tiene para deshacerse de la infección y si se limita la diarrea mediante fármacos, puede prolongarse el tiempo de la enfermedad o incluso empeorar.

Causas no infecciosas

A veces resulta más complicado tratar las diarreas no infecciosas que la infecciosas. Es importante tratar la enfermedad subyacente. Puede suponer ajustes dietéticos, tratamientos a largo plazo o proporcionar soporte nutricional. En el caso de las diarreas ocasionadas por alergias e intolerancias alimentarias, como por ejemplo una intolerancia a la lactosa, el tratamiento a menudo implica eliminar de la dieta el alimento causante del trastorno. El diagnóstico de una enfermedad celíaca puede suponer la eliminación de la dieta de cualquier tipo de alimento que pueda contener gluten.

Enlaces

Familydoctor.org: Diarrea

National Digestive Diseases Information Clearinghouse: Diarrea

CDC: Division of Parasitic Diseases

National Center for Infectious Diseases: Travelers Health

DPDx: Laboratory Identification of Parasites of Public Health Concern

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