La Enfermedad Mínima Residual (EMR) es la presencia de pequeñas cantidades de células cancerosas tras el tratamiento, incluso cuando el paciente está en remisión completa. Es especialmente relevante en cánceres hematológicos como las leucemias agudas y el mieloma múltiple. Su detección mediante técnicas avanzadas como la citometría de flujo (NGF), la PCR o la secuenciación genética (NGS) permite identificar una célula tumoral entre millones de células sanas. Conocer el estado de la EMR ayuda a predecir el riesgo de recaída, ajustar tratamientos y avanzar hacia una medicina más personalizada. Una EMR negativa suele asociarse a mejor pronóstico y mayor supervivencia.